Había una vez 3 muchachitas llamadas las LasAlbas, residían con las Hermanas Vedrunas en Villamella. Vivían muy felices pero su sueño era vivir una gran aventura… ¿Qué podían hacer? ¿Con quién? ¿A dónde ir?
El Sr. GRAMISS les dió una gran idea, pasar una semana con un grupo de jóvenes en Jarabacoa!!! Estaban entusiasmadísimas, la cosa tenía que salir bien, así que entregaron todo lo que sabían para conseguir realizar su sueño.
Buscaron una bellísima casa en Jarabacoa, el Rancho Ruiseñor. Se pusieron en contacto con el grupo de jóvenes Bohío de Verano y con jóvenes líderes de Casa Abierta, que al escuchar su propuesta se les abrieron los ojos de par en par. No era solo pasar un semana, sino aprender los unos de los otros, jugar, reír… su sueño empezaba a tener forma.
A penas dormían, se informaban, se preparaban, pensaban la manera para que todo saliera perfecto, recibían apoyo y ayuda de todos los que las rodeaban y sin darse cuenta el día llegó.
El lunes 26 de diciembre se dirigían con 30 jóvenes y 3 técnicas hacia Jarabacoa. Oye que bobo!!! Lo que empezó como un sueño ya era realidad.
Carretera y guagua hacía Jarabacoa, esa vaina pintaba bien. Se sentían nítidos, chéveres chulísimos!!!
La semana tenía que ser dinámica, divertida, creativa, diferente, formadora y qué mejor manera de empezar la semana que jugar a conocerse.
Después de las presentaciones una visita a la casa que los iba a cobijar una semana, a comer y a colocar los bultos y familiarizarse con el rancho. En el ambiente se respiraba alegría, paz, inquietud y eso hacía felices a las Lasalbas. Todos se sentían como en casa, con sus xancletas con calcetines y ropa cómoda.
Ese día recibieron la visita del Sr. Roberto González. Éste les cautivó, no solo por su gran altura 1.96 m (o más), sino por la pasión que ponía con los jóvenes. Sin darse cuenta el día terminó y qué mejor forma de hacerlo que con una buena cena, una película y un bona nit con mucho cariño.
Los días iban pasando y se sentían como chamaquitos, dibujaron su educador ideal, descubrieron lo lindo que es aprender jugando y día tras día la amistad les iba uniendo. Ya no eran solo un grupo de jóvenes sino una pequeña familia que compartía mediante juegos, dinámicas, talleres, películas y lecturas sus sentimientos e inquietudes.
Sus caras mostraban alegría, pasión… y las Lasalbas se sentían orgullosas, querían que esa semana fuera inolvidable, pero jamás se imaginaron que se pudiera sentir tanto en tan poco tiempo.
También recibieron la visita de Pazzis, Radames y Daisy que se unieron a esa gran familia, se sentían felices de poder compartir tan linda experiencia y eso se respiraba en el ambiente, todo fluía con naturalidad, como si siempre hubieran vivido así, juntos, unidos y formando un gran equipo.
La semana llegaba a su fin y nadie quería marcharse. Por un momento las Lasalbas desearon parar el tiempo y a su manera lo hicieron, porque en sus corazones ese tiempo va estar ahí para siempre. Su sueño se hizo realidad…
Colorín colorado este cuento se ha acabado.














